La Cabaña Brava 

Inicio

Foro

 

 

Noticias

Crónicas

Carteles
Asociación
Populares
Opinión
La Tauromaquia
El Aficionado
Prensa
Exposición
 
 
El Tauronauta
Informes
Publicaciones
Resúmenes
 

 

  Inicio >>     Opinión >>       Colaboraciones >>        Búsquedas
CONTRAQUERENCIA
¿DONDE NOS LLEVAN?
     
Finalizada esta temporada los pocos medios de comunicación que tienen el detalle de incluir entre sus programaciones (habladas o escritas) información del mundo del toro hacen los análisis de lo que dio de si la fiesta este año de 2003. Ellos cuentan con un material para poder "diseccionar" el conjunto y sacar conclusiones mucho más extensos que el público que acude a las plazas como espectador contribuyente y no como espectador agradecido.
 
Los aficionados solo tenemos acceso a las informaciones que en horarios marginales transmiten televisiones y radios, ya que la prensa escrita se limita a dar crónicas de los festejos dejando a un lado los juicios sobre lo que está pasando en el ruedo ibérico. Tan solo, las revistas especializadas dan cobertura con reportajes y entrevistas que acercan la realidad de la fiesta a los que somos ajenos a este mundo del toro. Aún con este escaso bagaje los aficionados también sacamos nuestras propias conclusiones, que pocas veces coinciden con las de los medios de comunicación. En numerosas ocasiones se nota la poca imparcialidad e independencia en sus valoraciones, dando una imagen de la fiesta confusa que poco o nada tiene que ver con la visión de los que en realidad mantenemos este espectáculo al pasar por taquilla.
 
De modo que este escrito refleja mi visión particular sobre esta temporada. Digamos a modo de introducción que nadie que esté enamorado de la fiesta de los toros puede estar satisfecho con el balance arrojado este año.
 
Bien es cierto que han ocurrido cosas importante aisladas, pero estas actuaciones no justifican la mediocridad demostrada en la mayoría de las ferias de tronío que se han sucedido desde marzo hasta octubre.
 
Ciertas voces colocan en estos momentos a la fiesta en un período de transición en el cual se están forjando nuevos valores que en un futuro cercano coparán las cimas del escalafón. Un escalafón que, hoy por hoy, no refleja ni por asomo que el que más torea es el que mejor lo hace. Lo que prima es torear mucho y cortar orejas a discreción, vamos que esto ya no es una temporada taurina, es una olimpiada. Las orejas son lo prioritario en demérito del buen toreo, los públicos han cambiado y en las plazas ya no acuden en número representativo los aficionados de verdad. Los abonos se regalan y por tanto el público es cada tarde distinto, y por supuesto cada vez más desinformado de la lidia y los cánones por los que se ha regido el arte de torear.
 
Los toreros se han dado cuenta de que tienen el mismo éxito, o más si cabe, realizando un toreo sin alma, cada vez con menos riesgo. Ya no es importante la disposición de los espadas, la buena colocación, adelantar la muleta, rematar los pases detrás de la cadera y por debajo de la pala del pitón, esto ya da igual. Ahora con un toreo laboral, frío, clónico -por utilizar el término de moda- los toreros obtiene los mismos triunfos y lo que es peor, estos éxitos son alabados por los periodistas taurinos; de esta manera se confunde a la nueva afición y lo más grave es que los novilleros cada año que pasa tienen el agua de las fuentes de donde tienen que beber más contaminada.
 
Los toreros son sociedades anónimas que funcionan de acuerdo a las leyes mercantiles de a mínimo esfuerzo mayor beneficio, han olvidado que la profesión de matador de toros es cuasi vocacional. Perdido por completo el romanticismo que evocaban los críticos antiguos, hemos pasado a una mezcla de intereses que para nada tienen que ver con el toreo verdadero. Toreros maratonianos que torean presionados por las grandes casas empresariales, que a la vez son sus mentores, por millonarias exclusivas abonadas en sus cuentas corrientes estén bien o estén mal, hacen que el arte de torear se convierta en un oficio mecánico.
 
Decía Antonio Bienvenida que el arte en el toreo es cuando se quita todo lo que sobra, lo que queda, eso es el arte. Aplicada esta "ecuación" al escalafón actual da como resultado un panorama desolador. Aún así seguimos yendo ilusionados a la plaza a ver si aparece alguien que nos llene el alma con un toreo puro, tenemos esperanza, cada vez menos.
 
Nuestra afición se va diluyendo  con la abúlica disposición con que salen a hacer el paseíllo los profesionales. Desaparecido prácticamente el toreo de capa, es impensable en estos días el esperar ver diez verónicas de manos bajas ganando terreno y rematando con la media verónica en los medios. Los quites quedan relegados a los "Parques Nacionales del Toreo" que son las plazas de 1ª categoría, donde cada vez les cuesta más ir a las figuras. La suerte de varas está extinta por completo, es un trámite sangriento donde el picador, amparado en un caballo forrado hasta las orejas destruye el ímpetu del toro en un puyazo eterno tapándole la salida, todo ello con el beneplácito del matador que le paga. La lidia del toro no se hace porque no saben aplicar en cada momento lo que el toro pide, se lidia a todos los toros igual, al bravo y al manso, a todos se les hace lo mismo; que más da, lo que importa es darle luego cuarenta muletazos y hundir la espada donde sea. Tarde tras tarde por toda la geografía españolase ha estado dilapidando el arte de torear.
 
Lo más impactante es que nadie pone solución a la pérdida de sentimiento en el toreo, solo cuando la sombra amenazante de la desbandada general del público que acude a las plazas se cierna sobre los intereses económicos de los que han causado esta debacle sea una realidad se rasgarán las vestiduras como los fariseos.
 
Mientras tanto la pelota sigue rodando y todos miran hacia otro lado. La fiesta de los toros no desaparecerá como espectáculo, pero la esencia del toreo está en estado crítico, en caída libre; los profesionales tiene que hacer frente a estos problemas para que entre todos consigan llevar al toreo al lugar que le corresponde dentro de este espectáculo, que no es otro que el principal. Hoy el mundo del toro es una fiesta sin toreo y sin esa base todo el edificio se tambalea.
 
Y los toros...... este tema lo dejamos para otra ocasión.
 

José Manuel Flores

Atrás Arriba

Envía comentarios o sugerencias al respecto de esta página Web a:    webmaster@toroszgz.org

Para contactar con nuestra Asociación:

Por correo ordinario:  Asociación Cultural "La Cabaña Brava"

Apdo. de Correos 10208

50080  Zaragoza

Por e-mail:   toroszgz@toroszgz.org 

Las informaciones y artículos de opinión que aparecen en esta página pueden ser reproducidas por cualquier medio, siempre que se cite su procedencia y se comunique por e-mail a la Asociación editora, la cual no se responsabiliza del contenido de los artículos y noticias que van firmados.