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CARTA ABIERTA A LA MINISTRA NARBONA

Javier Sesma

CARTA A CRISTINA NARBONA -Ministra de Medio Ambiente-

             Mí querida Ministra:

            Después de leer estos días sus obsesivas y reiteradas declaraciones contra la Fiesta de los toros, no puedo por menos que pensar que esa enfermiza fijación suya tiene que provenir de algún grave trauma infantil, marcado a sangre y fuego en su subconsciente. Es probable que su padre, el gran escritor y cronista taurino Francisco Narbona, le animara tanto a que amara la Fiesta que se pasara tres pueblos en el intento; es posible.  Creo que Sigmund Freud tenía una teoría al respecto. No obstante, yo que usted me lo haría mirar.

            Y yo me pregunto ¿qué intereses personales y políticos le animan a zarandear de esa manera al mundo taurino, que está muy quietecito y no se mete con nadie? o ¿por qué trata usted de "solucionar" los problemas de un importante sector económico y humano, que no los plantea?. La verdad es que no encuentro una razón lógica, pero claro, como yo soy un “salvaje al que le gustan los toros”... igual es por eso.

            No pretendo filosofar con usted sobre la Fiesta; primero porque no serviría de nada -sería como hablar con la pared- y segundo porque ya lo han intentado otros mejores que yo, sin que, al parecer, hayan tenido el menor éxito. Por eso, con esta carta -que quiere ser amable- tan sólo pretendo aclarar, con datos objetivos o con opiniones contrastadas, las declaraciones que usted ha estado vertiendo últimamente en o ante algunos medios de comunicación. Más que nada por ayudar a aquellos aficionados que también lean esta carta, para que consigan aclararse con las cosas que usted dice o escribe. Además trataré de hacerlo cronológicamente, para que veamos su "evolución" en los últimos tiempos.

 Usted dijo...

             El 9 de mayo del 2006, contestando a una pregunta que le formularon sobre la Fiesta en una conferencia que dio en la sede central del Partido Socialista de Cataluña en la Ciudad Condal, usted respondió sin ningún rubor "... me siento profundamente avergonzada de vivir en un país donde se mantiene esa tradición". Y, digo yo, no sería más fácil que usted se marchará a vivir a Noruega, por ejemplo. Por nosotros...

            El 21 de diciembre pasado, tomando una copichuela informal con los medios de comunicación acreditados en el palacio de La Moncloa también dijo, como "opinión personal", que “…era partidaria de prohibir la muerte del toro en la plaza” y que "... tenemos que intentar evitar, al menos, ese momento sangriento final del toro". Pero, vayamos por partes: si usted quiere evitar el "momento sangriento" durante la lidia, lo que debería evitar, en todo caso, sería el tercio de varas y no el instante de la estocada. Si lo que usted preconiza es una lidia “a la portuguesa”, permítame que le aclare unos cuantos conceptos sobre ese tema: en ese tipo de lidia, el toro sufre mucho más que cuando se lidia “a la española” por qué, generalmente, una vez devuelto el animal a chiqueros con seis banderillas sobre su lomo y, seguramente, congestionado al no haberse aliviado con el castigo en varas, va muriendo lentamente a la espera de que alguien lo despene de un traicionero descabello. En definitiva, siendo un toro bravo… muere en el matadero, como los bueyes. ¿Dónde está su gloria y dónde su dignidad?. Por otra parte, el pasado año 33 municipios portugueses solicitaron a su Gobierno que les autorizara a organizar festejos “a la española” por entender que, de otra forma, la lidia no era completa y lógica.

            También dijo usted ese día "…en el Parlamento Europeo hay una oposición cada vez mayor y además, transversal, con detractores de los espectáculos taurinos en todos los partidos políticos" dando a entender con ello que es muy difícil defender la Fiesta en Bruselas. Da la impresión de que flaquea su memoria, señora Ministra. Le recuerdo que el día del Pilar del pasado año, el Pleno del Parlamento Europeo sometió a votación de su Asamblea la pretensión de un parlamentario socialista holandés, que pretendía meter a los toros en el mismo saco que las peleas de gallos y de perros. El resultado de la votación no dejó lugar a dudas: de 605 votos emitidos, 178 estaban de acuerdo con esa tontería, 15 se abstuvieron y 412 la rechazaron de plano y, supongo, con sonrojo por haber tenido que pronunciarse sobre semejante arbitrariedad. Ese día tuvo Europa la mejor ocasión de su vida para acabar con la Fiesta de los toros de una vez por todas... si hubiera estado realmente en contra de ella.

            Estos días se está desarrollando la campaña electoral por la presidencia de Francia y los dos candidatos, Ségoléne Royal y Nicolas Sarkzy, están manifestando, alto y claro, que están a favor de la Fiesta en su país, entre otras cosas por que saben que la afición gala está creciendo de manera imparable año tras año. ¿Sigue usted creyendo que estamos solos frente a Europa?.

            Por otra parte, si su extraordinaria sensibilidad le hace imposible soportar el sufrimiento de los animales ¿por qué no propone la prohibición del engorde artificial y forzado de algunos animales de carne o la caza y pesca deportivas?. ¿O es que esas medidas podrían resultar antipopulares y restarle votos en las próximas elecciones?.

 Usted ha escrito que...

             Cambiemos de tercio. El 29 de diciembre pasado usted escribió el artículo "A propósito de las corridas de toros", que le publicó el diario "El Mundo" en el que, entre otras lindezas, usted decía "…por lo tanto, no parece arriesgado aventurar un proceso de gradual exigencia social para restringir, al menos algunos elementos de la Fiesta los toros, como ya ha sucedido, por ejemplo, en Cataluña, donde se ha prohibido el acceso de los menores a las corridas; o una desaparición gradual de la Fiesta, por razones de mercado". ¡Pero cuánto le gusta usted la palabra "prohibir"!. En opinión de muchos, la prohibición de que vayan los niños a los toros nos parece una monstruosa arbitrariedad y una monumental intromisión en la libertad de los padres para educar a sus hijos como mejor les parezca. A muchos de nosotros -a usted está claro que no- nos llevaron a la plaza nuestros abuelos y nuestros padres desde niños y no por eso nos hemos convertido en psicópatas, ni hemos necesitado tratamiento psiquiátrico permanente. Una vez más, parece demostrarse que usted tiene un trauma infantil taurino muy grave.

            En el mismo artículo también puede leerse "…y es que la "moral" dominante en cada época ha impuesto como legítimas muchas formas de crueldad y de violencia: desde la esclavitud a las guerras en nombre de la religión, desde las luchas entre gladiadores a la tortura, desde la pena de muerte a la violencia física y sicológica contra las mujeres". ¿Quiere usted decir que la Fiesta los toros entra dentro de esas categorías?; y sigue diciendo "...expresiones de crueldad que una ciudadanía, cada vez más consciente de su responsabilidad ética, ha ido rechazando, gracias, en gran medida, al empuje y al compromiso de los movimientos sociales de vanguardia". Es decir, que según usted, prohibir actos tradicionales que expresan -para todos nosotros- sentimientos artísticos y que defienden al toro en su entorno ecológico "no es un movimiento social de vanguardia". Pues mira que bien. Reconozco que cuando leí esta frase suya no pude por menos que recordar algo que escribió en su día Ernest Hemingway -que no acaba de ser santo literario de mi devoción-. El Premio Nobel americano dijo “Es moral lo que hace que uno se sienta bien e inmoral lo que hace que uno se sienta mal. Juzgadas según estos criterios morales, las corridas de toros son muy morales para mí". Lo que viene a demostrar que la subjetividad de la palabra "moral" hace que ésta tenga siempre varios sentidos.

 El broche final

             Ese broche lo puso usted, señora Ministra, en la rueda de prensa que siguió a los desayunos que organizó el pasado 19 de febrero la Agencia "Europa Press". Ese día usted dijo, sin que nadie le preguntara por ello, que "... sólo el 8% de los españoles está a favor de la Fiesta". Eso ¿se le ocurrió a usted solita o necesitó a alguien que se lo apuntara por lo bajito?.

            Pues mire usted, yo, como ciudadano que paga escrupulosamente sus impuestos, exijo que alguien me explique y me informe de quién realizó la encuesta que arrojó ese dato tan concreto, dónde se estableció dicha encuesta, que universo de encuestados se contempló y que preguntas concretas se hicieron. Y si nadie me lo aclara, yo pensaré que ese dato es mentira. Por lo tanto, señora Ministra, usted mintió esa mañana.

            Reflexionemos señora Narbona; ¿cómo es posible que una Ministra de Medio Ambiente ataque con tanto odio a la Fiesta que, con su existencia, justifica el que España mantenga extensas zonas de reservas ecológicas y que conserve al único animal en el mundo -ejemplo de ganadería extensiva- del que se tienen datos estadísticos y científicos desde el inicio de su evolución genética hace 200 años.

            Muchos ministros europeos, colegas suyos, se darían con un canto en los dientes si pudieran presumir de poseer en su país 350.000 has. de reservas ecológicas, que conforman, por sí mismas, un microclima y un hábitat extraordinario donde viven en libertad y con total seguridad multitud de especies de animales y plantas protegidas, y que si estas dehesas no se dedicaran a la cría del toro bravo, seguramente, acabarían desapareciendo como tales reservas con la llegada de las niveladoras y de los tractores agrícolas, tal y como ocurrió en su día, por ejemplo, en los alrededores del mar de Aral en Rusia.

            En cuanto al toro bravo, debería usted saber que muchos zoólogos y científicos opinan que por su gran diversidad genética debería ser considerado como raza de razas. El toro es la única raza animal genéticamente catalogada por entero desde hace dos siglos, lo que supone un patrimonio zootécnico sin parangón. Los ganaderos de bravo -ese colectivo al que, según usted, habría que retirarle las subvenciones europeas- han conseguido, a base de realizar una selección natural extraordinaria, cambiar la fiereza indómita de un animal semisalvaje por la bravura controlaba del toro de lidia habitual.

            Por cierto, tengo una duda; ¿ésta campaña es “personal e intransferible” o está respaldada por el Partido y el Gobierno a los que usted pertenece?. Lo digo por que noto una clara ambigüedad sobre este tema entre los miembros de ambos colectivos políticos. Mientras observo que el Presidente, Rodríguez Zapatero, no asiste a las corridas de toros -él se lo pierde-, también advierto que otros compañeros suyos de Gobierno -léase, por ejemplo, Rubalcaba y Blanco- se muestran claramente a favor de la Fiesta, llegando incluso a restarle importancia a las cosas que usted hace o escribe. Le recuerdo, señora Ministra, que recientemente su compañera de Consejo de Ministros, la titular de Cultura Carmen Calvo, escribió como prólogo del libro que se editó con motivo del 150 aniversario de la plaza de toros de Ronda, que “La emoción que nos revela el juego de la lidia, su autenticidad y su variedad, así como el acento personal que le imprime el torero, son algunos de los rasgos que marcan la historia y el sentimiento de lo que representa la Tauromaquia, y de la nobleza y valentía que su ejercicio comporta”. Llama también la atención el fortísimo apoyo de los gobiernos autonómicos de Andalucía y Castilla-La Mancha, como contraposición a la tibieza del de otras regiones que, da la impresión, de que no le dan importancia al tema de los toros, para centrarse en otros problemas más transcendentales para sus respectivos colectivos. Tome nota señora Ministra.

            Finalmente, recuerde que la Fiesta es el segundo espectáculo público -después del fútbol- que más espectadores concita. Que la pasada temporada consiguió vender más de 45 millones de entradas y que, ese mismo año, se celebraron en España más de 17.000 espectáculos taurinos, la mayoría festejos populares, proporcionando todo el conjunto trabajo fijo a más de 200.000 personas, amén de los puestos indirectos correspondientes. Que existen en nuestro país 1.776 ganaderías de lidia censadas, que mantienen, a veces con importantes pérdidas económicas, esa maravilla zoológica que es el toro de lidia. Y que, finalmente, el mundo de los toros mueve un montante económico de alrededor de 1.500 millones €, con la correspondiente generación de impuestos directos e indirectos que, por cierto, son disparatados en comparación con los de otras actividades artísticas.

            Recuerde, por último, doña Cristina, que está dándole patadas a un avispero formado por varios millones de votantes que, cada cuatro años, tenemos una curiosa forma de dar nuestra opinión en las urnas sobre los partidos políticos… y sus dirigentes.

 


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